martes, 29 de enero de 2013
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Proyecto de Diciembre:
Un desmemoriado en el anticuario infinito
Título clave: Consiste en hacer un relato a
partir de un título que nos dé otra persona. Me ha tocado el título de Lionel H.
Calle de los anticuarios infinitos
Esta vez me ha costado mucho hacerlo,
primero por ser el tercer relato que escribo para un público tan fantástico, ¡He
tenido en el último relato más de 700 visitas, inaudito! Gracias a todos por
ayudarme y ser tan generosos con vuestras críticas. Donde más fallo es en los diálogos
y es lo único que escribo. Un abrazo a todos.
– ¡Hola, buenas tardes! –dice el abuelo. Al
mismo tiempo que suenan las campanillas de la puerta en la Galería.
El abuelo va con un sombrero de ala estrecha a
juego con el abrigo. Va dando pasitos pequeños. De aspecto entrañable, con
gafas, bigote pequeño y vestido con
traje, camisa y corbata.
Ha entrado en la tienda, y no hay ve a nadie. Está buscando algo, da vueltas por la galería. Es infinita,
hay muchos objetos por todas partes y parece que estén colocados sin ningún
orden. El pobre hombre continúa buscando, mira a todos los objetos con mucha
atención, y después de varios segundos exclama: “creo que no es esto”.
– ¿Qué desea el señor? Le pregunta la dependienta una
joven morena, alta y esbelta que le sobresalta.
–No sé lo que estoy buscando, dice un
poco perplejo, mirando a la joven con un gesto de vacilación.
– ¿No se acuerda? ¿Ha traído alguna nota?
–No sé. –dice el abuelo, suspirando y
levantando las cejas.
–Bueno, a mi abuelo le apuntamos las cosas en cuadernitos,
¿Mírese en los bolsillos? dice la
joven.
–Pues no lo sé, vamos a ver. ¡Mira tengo una
libreta! Saca la libreta del bolsillo de la chaqueta y se la da. – ¿Que pone?
La niña suspira y lee: “Tengo que comprar una lámpara para Macky, que no sea azul que lo
odia; para poner encima de la mesita y que tenga muchos colores”.
– ¿Tienes lámparas así?
–Creo que sí, pero esto es tan grande que no sé
por dónde empezar, ¿Buscamos juntos? Le pregunta la joven al abuelo.
–Gracias, aquí me perdería. Gesticula
levantando los brazos.
La joven le coge de la mano y van juntos
mirando las estanterías. El abuelo, cansado de tanto andar, va dando cada vez
pasitos más pequeños.
– ¿Estas cansado abuelo?, le dice la joven.
Mirándolo con una sonrisa.
–Sí, pero dime ¿Qué buscamos?
La joven le mira, y dice con infinita
paciencia: “Una lámpara para tu nieta, abuelo”
–Me puedo sentar en ese sofá?
–De acuerdo, –contesta la joven.
– ¿Cómo te llamas? La pregunta el abuelo.
–Me llamo Charito
–Muchas gracias Charito, eres muy amable y
cariñosa. ¿Buscamos un poco más?
–Mira esta lámpara, es de estilo tiffany, y no
tiene azules ¿Te gusta? Le dice Charito al abuelo, con una larga sonrisa.
– ¿Y para qué quiero una lámpara tan bonita?
–Abuelo, has venido a comprar una lámpara. Le
responde la joven con mucha amabilidad.
–Pues no me acuerdo, ¿Si tu lo dices?.
– ¿Dónde vives? Pregunta Charito.
–Pues no me acuerdo. Contesta el abuelo.
–¡Si, ya lo sé que no te acuerdas!
–Pues no me acuerdo, donde tú digas. Contesta
el abuelo levantando los hombros.
–Espera, vamos a ver en la libreta…al
principio de la libreta pone “Mario Celso, y
vivo en la calle de Cava Baja 18, esquina con la calle del Almendro. Mi
teléfono para llamar a mi hija es 91 999–88–77. Gracias”.
–Mira aquí tienes el teléfono y la dirección,
estás a dos manzanas. Voy a llamar…
–Gracias, eres muy amable…, –Pero dime, ¿Quién
eres tú? ¿Cómo te llamas?
[hasta hoy 1260]
jueves, 29 de noviembre de 2012
Proyecto de Noviembre: Las palabras prohibidas: "La muela"
Proyecto de Noviembre: Las palabras prohibidas
Las palabras que NO se pueden usar son: miedo, terror, pánico, pavor, fobia.
La muela
– ¡Hay alguno más esperando! Le pregunta el Doctor a
la enfermera. – ¡Queda una madre con su hijo!, el paciente es el hijo. – Bien,
tráeme el historial del chaval – No tiene, es nuevo en la consulta. – Hazle el
historial y que entren.
Sale la enfermera con los papeles, cerrando la puerta. El
Doctor se sienta y lee los nuevos avances en materiales y técnicas dentales que
le acaban de mandar sobre “ionómeros vítreos”.
– ¡Hola buenos días! dice la madre, el hijo no dice nada y va escondido detrás de ella.
– ¿Cómo te llamas, chaval? Le pregunta el Doctor. – ¡Carlos...! –murmura muy bajo.
– ¡Hola buenos días! dice la madre, el hijo no dice nada y va escondido detrás de ella.
– ¿Cómo te llamas, chaval? Le pregunta el Doctor. – ¡Carlos...! –murmura muy bajo.
– ¡Ven y siéntate
Carlos! dice el Doctor señalando hacia el sillón.
Carlos esta acojonado, todos con batas blancas, mascarillas y gafas y se sienta en el borde. La enfermera le ayuda a tumbarse hacia atrás. Todo le molesta, el respaldo está ladeado y le hace daño, al apoyar la cabeza le duele el cuello, no sabe dónde poner los brazos; pero no dice nada. Se siente inmovilizado y atado. Tiene unas ganas infinitas de escapar.
– ¿Estas cómodo? le pregunta la enfermera. –A medias. El Doctor le mueve un poco el respaldo y Carlos dice: ¡Vale!
El Doctor le enfoca con la luz en la cara y le pregunta qué muela le duele.
– ¡Arriba a la derecha y atrás! contesta la madre rápidamente. – Prefiero que me lo diga Carlos, dice el Doctor.
–
¡Aquí! dice con un susurro, señalando con la mano la muela.Carlos esta acojonado, todos con batas blancas, mascarillas y gafas y se sienta en el borde. La enfermera le ayuda a tumbarse hacia atrás. Todo le molesta, el respaldo está ladeado y le hace daño, al apoyar la cabeza le duele el cuello, no sabe dónde poner los brazos; pero no dice nada. Se siente inmovilizado y atado. Tiene unas ganas infinitas de escapar.
– ¿Estas cómodo? le pregunta la enfermera. –A medias. El Doctor le mueve un poco el respaldo y Carlos dice: ¡Vale!
El Doctor le enfoca con la luz en la cara y le pregunta qué muela le duele.
– ¡Arriba a la derecha y atrás! contesta la madre rápidamente. – Prefiero que me lo diga Carlos, dice el Doctor.
– Vamos a verlo, le anima el Doctor, – Abre la boca, Carlos pone la boca de piñón, sin dejar un sitio para ver. – ¡Más hombre! Carlos abre un poco más, – No puedo pasar ni el espejo, más ¡Más! ¡Mira no tengo nada! Le enseña el espejo. Medio desconfiado abre un poco más la boca.
– ¡Uf! La tienes con caries. Habría que empastarla, Dice el Doctor. Se acerca a la madre y le dice en voz baja – Tengo que ponerle anestesia ¿Es alérgico? – ¡No! si le tiene que poner anestesia… póngasela.
Carlos que estaba escuchando, solo oye…póngasela! Y le empieza a entrar un sudor frío que le comienza en la nuca y va bajando por toda la espalda. Está pensando en largarse corriendo, pero le duele mucho, sobre todo por la noche.
– ¡Prepare anestesia! Le dice el Doctor a la enfermera, – Ahora Doctor, Contesta la enfermera. El Doctor recoge la jeringuilla y la esconde un poco. Carlos que no pierde onda, lo ve y dice:
– ¡Para qué es eso! Se pone las manos en la boca – ¡Mmmmmmm! – ¡Abre, es solo un pinchacito!
– ¡Noooo! ¡Mamaaaaaa! Carlos que ve la aguja, se le empiezan a poner todos los músculos en tensión.
– El Doctor se da la vuelta y le dice a la madre – ¡Intente tranquilizarle! Está muy nervioso su hijo.
Carlos ve una oportunidad, se gira en el sillón y se lanza en una carrera loca hacia la puerta. Cuando se quieren dar cuenta está bajando por las escaleras con el babero puesto.
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